Después del éxito del modelo de Mi Rancho con niños que han vivido en la calle, se pensó en hacer un proyecto parecido para niñas y adolescentes, y el resultado es El Pahuichi, iniciado en el año 2000. Se basa en la misma filosofía de que "cualquier cosa obligada no funciona", pero con algunas particularidades necesarias para niñas.
Pahuichi, en guaraní, es un "punto
de reunión para familias", y esta idea anima el trabajo de
la ONG.
El Pahuichi es un proyecto de referencia social en la lucha contra el abandono de la mujer en situación de calle. Se promueve y motiva al
cambio a través de una atención integral. Logra ser un referente para todas las jóvenes, madres o no, que se encuentren en estado de
abandono, acompañándolas y apoyándolas para generar mejoras en su calidad de vida.
Pretende ser una alternativa válida para la capacitación y el ocio, ya sea en su entorno o fuera de él, brindándoles oportunidades para alcanzar la estabilidad laboral y la integración plena en la sociedad.
Su Misión es “Mejorar la calidad de vida de las mujeres en situación de calle, en compañía o no de sus hijas e hijos, dando
una respuesta integral a sus necesidades, promoviendo y motivando el cambio desde diferentes ejes:
Calle, Casa, Independización y SoñArte”

Una diferencia fundamental entre Mi Rancho y
El Pahuichi es que el nivel de libertad es menor; durante el
primer año las chicas sólo pueden salir acompañadas
o a un propósito específico. A las educadoras no les gustó
establecer esta regla, pero lo hicieron después de que algunas
chicas se fueran, dejando sus hijos en el proyecto. Las chicas con más
tiempo en El Pahuichi se van ganando la libertad de salir.
Casi todas las participantes son madres o embarazadas.
Hay una guardería para que las madres jóvenes puedan asistir
al colegio, hay talleres sobre buen trato familiar, educación de
los hijos, etc. Estos talleres, que no forman parte del trabajo con los
niños, son una manera de acelerar el aprendizaje de las niñas,
quedándose en el programa menos tiempo (por lo general
dos años, aunque no hay reglas).
La guardería también está disponible
para las egresadas del programa, lo que ayuda a mantener el contacto,
pero con más independencia y autonomía. Tanto las chicas
que culminan con éxito su proceso como las que no, son objeto de
seguimiento por las responsables del Pahuichi.
Desde sus inicios en el año 2000, el Proyecto se desarrollaba en
una casa alquilada atendiendo a 8 mujeres jóvenes:
También realiza un seguimiento continuado a 83 adolescentes y mujeres
jóvenes y un seguimiento esporádico a otras 66 que siguen
viviendo en las calles de Santa Cruz de la Sierra.
En el año 2009 y gracias a la campaña Ladrillo Solidario y a la labor de muchas personas, se ha conseguido cronstruir el nuevo Pahuichi con capacidad para más personas.
Cuenta con 1 directora (Rosa María Ruiz Alcoy),
2 educadoras y 2 voluntarias españolas.