Bolivia es uno de los países más pobres de América Latina. Si bien la pobreza siempre se ha medido en términos económicos, también se manifiesta de otras maneras:
Hambre y malnutrición, mala salud, falta de acceso o acceso limitado
a la educación y otros servicios básicos, alta tasa de natalidad,
alta tasa de mortalidad causada por enfermedades, vivienda inadecuada
(infravivienda) o carencia de ella, condiciones de inseguridad, discriminación
y exclusión sociales, desestructuración familiar, violencia
de género, promiscuidad, falta de participación en la vida
civil, social y cultural y en el proceso de adopción de decisiones.
En este marco, los niños, adolescentes y jóvenes de ambos
sexos que viven en la calle, se encuentran en una situación de
alta vulnerabilidad. La necesidad de obtener un sustento les conduce a
veces a la mendicidad y la delincuencia, o a la prostitución, buscando
a veces también satisfacer sus carencias afectivas; a la droga
como medio de sobrellevar todo ello…
Pero quizá lo peor de todo sea la dificultad de salir de ello,
de romper un círculo que a veces se perpetúa de padres a
hijos. Ante este fenómeno social es donde desarrollamos nuestros
tres proyectos.
Con el desarrollo de estos proyectos, intentamos realizar
el trabajo en función de nuestro OBJETIVO que
consiste en:
"Hacer posible un espacio donde el niño,
adolescente y mujer adolescente que ha tenido la experiencia de vivir
en la calle pueda desarrollarse como persona en un ambiente de libertad
y familia"
La metodología
del Proyecto “Mi Rancho” y “El
Pahuichi” está basada en cuatro
etapas: Búsqueda, Acercamiento, Oferta de un
espacio de acogida y Oferta de un espacio para el cambio.
Cada una de ellas se identifica por los aspectos en los
que se centra, de forma prioritaria, la atención. Y siempre se
realizan bajo los siguientes PRINCIPIOS que rigen la
Asociación:
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